
Ramírez Marín propone límites claros a la cobranza abusiva y advierte: “Cobrar es legítimo, hostigar no”
José Pallotta/OGY: Ciudad de México.
En México, deber dinero se ha convertido para miles de familias en una condena diaria: teléfonos que no dejan de sonar, amenazas disfrazadas de “avisos legales”, presiones a familiares y llamadas al centro de trabajo que buscan exhibir y humillar.
Frente a este escenario, el vicepresidente de la Mesa Directiva del Senado de la República, Jorge Carlos Ramírez Marín, presentó una iniciativa para regular la cobranza extrajudicial y poner un alto al hostigamiento financiero.
La propuesta busca reformar la Ley de Protección y Defensa al Usuario de Servicios Financieros para impedir que la tecnología -incluida la inteligencia artificial- sea utilizada como herramienta de persecución contra ciudadanos endeudados.
Inteligencia artificial al servicio del acoso
Ramírez Marín advirtió que el problema se ha agravado con el uso de sistemas automatizados capaces de generar llamadas cada pocos minutos.
“Ahora, con la inteligencia artificial te pueden hablar cada dos minutos hasta que pagues. Eso ya no es cobranza, es hostigamiento total. El teléfono prácticamente queda secuestrado, debas un millón o debas 500 pesos”, señaló.
El señalamiento no es menor. Bancos, despachos y prestamistas han encontrado en la automatización una forma masiva y despersonalizada de presión, donde lo que importa no es la dignidad de la persona, sino la recuperación inmediata del adeudo, sin importar los daños emocionales, familiares o laborales que se provoquen.
El Senador fue contundente: la tecnología no puede utilizarse para vulnerar derechos ni para deteriorar la vida de las personas en beneficio de esquemas de cobranza abusivos.
Un problema real que afecta la salud y la dignidad
Tan solo en un año, la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef) registró más de 27 mil quejas por acoso en la recuperación de deudas. Detrás de esa cifra hay historias de ansiedad, miedo, desgaste familiar y presión psicológica constante.
Porque no se trata solo de una llamada: se trata de intimidaciones, de falsos avisos judiciales, de mensajes que simulan ser autoridades, de llamadas a vecinos y centros de trabajo con el objetivo de exhibir públicamente al deudor.
El crédito debe servir para impulsar proyectos, no para convertir la vida cotidiana en una pesadilla.
¿Qué plantea la iniciativa?
La propuesta del senador establece reglas claras para frenar los excesos:
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Máximo 3 intentos de contacto al día y 10 por semana.
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Llamadas únicamente de 7:00 a 22:00 horas.
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Prohibición de amenazas o simulación de autoridades.
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Prohibido contactar a familiares, vecinos o centros de trabajo.
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Identificación obligatoria de despachos de cobranza.
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Responsabilidad directa de los bancos por abusos de cobradores externos.
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Sanciones y supervisión por parte de Condusef, CNBV y Profeco.
La iniciativa no busca eliminar la cobranza, sino poner límites al abuso.
“Cobrar es legítimo, hostigar no”, subrayó Ramírez Marín.
Un paso en defensa de las familias
En un país donde millones de personas recurren al crédito para cubrir necesidades básicas, emergencias médicas o sostener pequeños negocios, regular la cobranza es una medida de justicia social.
La iniciativa representa un mensaje claro a bancos, despachos y prestamistas: el derecho a cobrar no está por encima de la dignidad humana.
Porque deber dinero no convierte a nadie en delincuente. Y ningún sistema financiero debería construirse sobre el miedo…(OGY)