Comerciantes piden certeza y respeto a sus espacios

Integrantes de la Concordia llaman al Ayuntamiento de Mérida a honrar acuerdos y reconocer su aportación a la economía local

José Pallotta/ OGY: Mérida, Yucatán

Más de doscientos comerciantes afiliados a la organización La Concordia alzaron la voz para exigir a las autoridades municipales respeto a los acuerdos previamente establecidos y el cese de reubicaciones constantes que, aseguran, afectan directamente su sustento diario.

El secretario general de la agrupación, Jaime Manrique Manzanero, señaló que mover de manera arbitraria a los comerciantes semifijos bajo el argumento de “nuevos puestos” genera incertidumbre, inestabilidad económica y falta de certeza jurídica para quienes dependen de esta actividad para llevar alimento a sus hogares.

Manrique Manzanero explicó que cuando un comerciante es autorizado para trabajar en un punto determinado, ese acuerdo debe respetarse. Retirarlos de su lugar para asignarlo a terceros no solo rompe compromisos previos, sino que vulnera el derecho al trabajo.

“Lo único que pedimos es que se nos permita trabajar con la tranquilidad de saber que mañana seguiremos en el mismo sitio, como ocurrió con administraciones anteriores”, expresó.

El líder de los comerciantes enfatizó que nadie elige vender en la vía pública por comodidad, sino como una alternativa de subsistencia y, en muchos casos, como un paso previo hacia la formalidad.

“Somos comerciantes semifijos, trabajamos, levantamos nuestro puesto y nos retiramos. No somos ambulantes, como despectivamente nos llaman”, aclaró, al tiempo que compartió su propia experiencia de vida dentro del comercio popular.

Contrario a los señalamientos de que el comercio semifijo no aporta, Manrique Manzanero afirmó que este sector es una fuerza económica real a nivel municipal, estatal y peninsular, integrada por más de mil 600 personas.

Recordó que los propios comerciantes se abastecen del comercio formal, lo que quedó demostrado cuando se preguntó públicamente dónde compran sus insumos y todos confirmaron que lo hacen en establecimientos organizados.

Además, subrayó el impacto social de este tipo de comercio: mientras una familia puede gastar miles de pesos en un restaurante formal, en un puesto semifijo puede alimentarse con mucho menos, sin afectar su economía.

Finalmente, el dirigente sostuvo que muchos comerciantes que inician en la informalidad logran crecer, rentar un local y formalizarse, fortaleciendo también al núcleo familiar y generando estabilidad económica.

En ese sentido, dejó claro que no se niegan a contribuir económicamente, pero exigen cobros justos y proporcionales, de acuerdo con las horas trabajadas y los días de operación, evitando cargas desiguales que afectan principalmente a quienes menos ganan.

“El comercio popular no es el problema, es parte de la solución”, concluyó…(OGY)

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