Con ingenio, ciencia y venta de postres, 15 estudiantes buscan financiar un proyecto aeroespacial que representará a México frente a potencias mundiales
De la redacción/OGY: Mérida, Yucatán.
A simple vista, parecen estudiantes como los demás que recorren los pasillos de la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY), sin embargo, en sus mochilas además de libros llevan los planos de una misión que busca poner el nombre de México en lo más alto de la atmósfera europea.
El equipo Ka’an Astra, multidisciplinario formado en 2023, se enfrenta a su reto más ambicioso hasta la fecha, la misión Mach-26 en Escocia, una competencia de élite mundial que se celebrará en julio
de 2026, donde se medirán hombro a hombro contra equipos de la India, Dubái y de países de la Unión Europea, entre otros participantes.
Fuego, altura y un huevo de codorniz
Jhan Carlo Torruco y Jeffrey Martínez, en representación del equipo, señalaron que el objetivo técnico suena intimidante: lanzar un cohete de combustible sólido de 93 centímetros de altura, fabricado con cuerpo de papel glassine y una punta de PETG impresa en 3D, para alcanzar los 450 metros de altura, pero el verdadero desafío está en el interior.
Dentro del cohete, precisaron, viaja el corazón del proyecto: un CanSat (satélite enlatado). Este dispositivo, una joya de la ingeniería de apenas 15 centímetros de alto hecha de fibra de carbono y PETG reforzado, no solo debe medir presión, temperatura, viento y transmitir telemetría en tiempo real mientras cae separado del cohete; tiene una misión de “vida o muerte”: proteger a un huevo de codorniz crudo.
“Ya lo hicimos en Francia en 2025 y fuimos reconocidos por la innovación que aportamos a la ciencia. El huevo voló y regresó intacto”, relatan con orgullo los universitarios.
Para Escocia, explicaron, se perfeccionó un sistema de amortiguamiento con miniesferas de poliuretano y espuma de poliestireno, una metáfora clara de su trabajo: proteger un sueño frágil con una armadura de conocimiento duro.
Talento multidisciplinario
El éxito del proyecto, destacaron, es la suma de talentos de distintas ramas, desde Ingeniería Física y Mecatrónica hasta Software y Energías Renovables. Cada integrante aporta una pieza clave al rompecabezas.
Reunidos para avanzar en la misión, narraron las largas jornadas de trabajo: noches sin dormir interpretando datos, soldando sensores y cumpliendo con estrictas certificaciones internacionales de seguridad y medio ambiente.
Desde noviembre de 2025, explicaron, trabajan contra reloj enviando planos y reportes constantes a jueces en el Reino Unido.
El equipo que representará a México está integrado por:
— Ingeniería Física: Manuel Damián Córdova, Manuel Alejandro Evia, Carlos David Gala, Jesús Armando García, Jeffrey Alejandro Martínez, Guadalupe Michelle Román e Isaac José Sánchez.
— Ingeniería Mecatrónica: Christian Alejandro Cetina, Lucely Marisol Estrella, David Omar Flores, Addy Naomi Juárez, Miguel Jesús Rodríguez y Ricardo Emiliano Tuyú.
— Ingeniería en Software: Jesús Adrián Chay.
— Ingeniería en Energías Renovables: Jhan Carlos Torruco.
El desafío más allá de la gravedad: el financiamiento
A pesar de haber obtenido el tercer lugar en la UNAM y de su exitosa participación en Francia, el equipo enfrenta un obstáculo que la aerodinámica no puede resolver: el dinero.
Para costear materiales de alta tecnología y el viaje al Reino Unido, los jóvenes han tenido que convertirse en emprendedores, vendiendo comida y postres en sus tiempos libres.
“Buscamos dar difusión al trabajo científico que realizamos. Hemos financiado parte del proyecto vendiendo comida, pero esta es una misión internacional y necesitamos más apoyo”, señalaron.
Actualmente cuentan con una campaña activa en GoFundMe y buscan patrocinadores dispuestos a ver su marca volar, literalmente, sobre los cielos de Escocia.
Un llamado a la acción
Estos 15 jóvenes no solo construyen cohetes: están sentando las bases del futuro aeroespacial del sureste mexicano. Su historia confirma que el talento yucateco no conoce límites y que, con ingenio y perseverancia, no existe gravedad suficiente para mantener los sueños en el suelo…(OGY)


