Una voz que evoca el legado de la OSY y advierte sobre la urgencia de apoyo federal
Para Anita y Noé, los viernes —cuando el trabajo lo permite— siguen siendo días dedicados a la Orquesta Sinfónica de Yucatán (OSY), símbolo vivo de la vida cultural del estado.
Por Noe Peniche…
Quienes tuvimos la oportunidad de conocer y disfrutar a Adolfo Patrón lo recordamos siempre junto a Margarita. Hace muchos años, Anita presentó en el Museo Tamayo el libro “Cartas desde Israel”, promovido por nuestro inolvidable Max Shein y su nieto Roberto. Recuerdo que Adolfo me llamó y me dijo:
“Ese día (7 de diciembre de 1995) me
despido socialmente de Resistol, pero llegaré al museo —que me queda cerca de la casa— a felicitar a Anita por el libro que me llegó junto con la invitación”.
Y añadió:
“Viviré en Mérida y me dedicaré a promover la cultura y la integración de la Orquesta Sinfónica”.
Sobre la OSY, una gran sinfónica, poco puede agregarse que no reconozcan ya los expertos y amantes de la música, quienes han admirado su desarrollo desde aquella presentación en la hacienda de su compañero mecenas, Raúl Cázares.
Sin embargo, no se debe politizar el abandono del Teatro Peón Contreras. El problema —según especialistas— es mucho mayor de lo que inicialmente se pensó. Al exgobernador Mauricio Vila le estalló la crisis tras el incendio; la actual administración, encabezada por Joaquín “Huacho” Díaz Mena, ha concluido lo que podría considerarse la obra exterior. Pero la realidad es clara: el reto persiste y rebasa capacidades locales.
El Gobierno Federal tuvo conocimiento desde el inicio, pero hoy es evidente que Yucatán no puede enfrentar solo esta situación. La ausencia de figuras como Adolfo Patrón Luján, quien fue un impulsor incansable de la cultura, pesa en momentos como este.
Los yucatecos necesitan hoy la mano solidaria del Gobierno Federal para rescatar el Teatro Peón Contreras. La magnitud del problema exige coordinación, voluntad política y recursos suficientes para devolverle a este emblemático recinto su lugar en la vida cultural del estado.
Posdata:
Adolfo cumplió: asistió al Museo Tamayo a saludar a Anita. Años después, devolvió el gesto invitándonos a la presentación de su libro sobre ese inmueble, hoy en abandono o, como en el béisbol, en el círculo de espera de tiempos mejores.
Con Adolfo y Margarita, los encuentros en casa de Fito Peniche y Pilar eran frecuentes, especialmente en torno a actividades culturales que hoy se extrañan…(OGY)

