No toda la culpa es del Ayuntamiento: las lluvias históricas también exhiben la falta de conciencia ciudadana

Mérida enfrenta una contingencia extraordinaria que rebasó cualquier previsión, pero también deja al descubierto malas prácticas que durante años han contribuido al colapso de la infraestructura pluvial

José Pallotta/OGY: Mérida, Yucatán.

Las intensas lluvias que han azotado a Mérida durante los últimos días y que han provocado inundaciones en numerosas colonias y fraccionamientos no son consecuencia exclusiva de una mala administración municipal, como algunos intentan hacer creer en redes sociales y espacios de opinión.

La realidad es mucho más compleja. La ciudad enfrentó un fenómeno meteorológico extraordinario que rompió récords históricos de precipitación pluvial. En cuestión de horas cayó una cantidad de agua que normalmente se registra a lo largo de varias semanas, una situación que inevitablemente puso a prueba la capacidad de absorción y desalojo de gran parte de la infraestructura urbana.

Sin embargo, en medio de las críticas también es necesario hablar de una responsabilidad que pocas veces se menciona: la responsabilidad ciudadana.

Porque mientras muchos señalan al Ayuntamiento, pocos hablan de las toneladas de basura que terminan diariamente en las calles, en las alcantarillas, en las rejillas y en los pozos pluviales. Bolsas de plástico, envases, vasos desechables, envolturas y todo tipo de desperdicios son arrojados irresponsablemente desde vehículos o abandonados en la vía pública.

A ello se suma otra práctica igual de dañina: el vertido de aguas jabonosas, grasas y aceites en las rejillas pluviales.

Basta recorrer cualquier colonia para observar cómo numerosos puestos de comida, fritangas y negocios ambulantes, ante la falta de alternativas adecuadas para el manejo de sus residuos, terminan descargando aguas del lavado de trastes y aceites de las fritangas directamente en las calles o en los sistemas de captación pluvial.

Con el tiempo, esos residuos se acumulan, endurecen y terminan sellando los pozos de absorción, reduciendo considerablemente su capacidad de funcionamiento.

La propia alcaldesa Cecilia Patrón Laviada ha insistido en múltiples ocasiones, durante sus conferencias semanales, en la necesidad de evitar estas prácticas.

A través de los medios de comunicación ha hecho reiterados llamados para que la población no arroje basura ni descargue aguas jabonosas o aceites en las rejillas y pozos pluviales.

Lamentablemente, gran parte de la ciudadanía continúa haciendo caso omiso a estas recomendaciones.

Hubo preparación previa

También es justo reconocer que la actual administración municipal no permaneció inmóvil ante la temporada de lluvias.

Meses antes de la llegada de las precipitaciones más intensas, el Ayuntamiento puso en marcha operativos de limpieza de rejillas, pozos pluviales y sistemas de captación de agua en distintos puntos de la ciudad. Durante semanas, cuadrillas municipales realizaron trabajos preventivos precisamente para disminuir los riesgos de inundaciones.

Incluso hace apenas unas semanas se reforzaron nuevamente estas labores de mantenimiento como parte de la estrategia preventiva implementada por el municipio.

ESTO PUEDE INTERESARTE…

Con Mega Operativo de limpieza y rehabilitación de espacios públicos, Cecilia Patrón atiende las peticiones ciudadanas en Cordemex.

¿Significa esto que todo se hizo perfecto? Por supuesto que no.

Las autoridades nunca están exentas de responsabilidad en materia de mantenimiento, prevención y modernización de la infraestructura hidráulica. Siempre habrá áreas de oportunidad y obras pendientes por realizar.

Pero también es necesario reconocer que Mérida enfrentó precipitaciones extraordinarias que rebasaron los parámetros para los cuales fue diseñada gran parte de la infraestructura urbana existente.

De acuerdo con reportes meteorológicos, la capital yucateca registró más de 150 milímetros de lluvia en menos de 24 horas, una cifra que estableció récords históricos para el mes de mayo y provocó inundaciones temporales en diversos sectores de la ciudad.

Y no ocurrió únicamente en Mérida.

Las redes sociales documentaron afectaciones, encharcamientos severos e inundaciones en distintos municipios del interior del estado, demostrando que se trató de un fenómeno regional y no de una situación aislada o exclusiva de la capital yucateca.

Quizá, como dirían los antiguos mayas, Chaac, el dios de la lluvia, decidió recordar a los habitantes de esta tierra el enorme poder de la naturaleza.

La crítica hacia las autoridades siempre será válida cuando se sustenta en hechos. Pero culpar exclusivamente al Ayuntamiento de una contingencia climática de dimensiones históricas es ignorar una parte importante de la realidad.

Porque si queremos una ciudad más preparada para enfrentar las lluvias del futuro, además de exigir a las autoridades, también tendremos que comenzar por asumir nuestras propias responsabilidades como ciudadanos…(OGY)

0 0 votes
Article Rating
Subscribe
Notify of
guest

0 Comments
Oldest
Newest Most Voted
error: Contenido protegido.
0
Would love your thoughts, please comment.x
()
x