El Observador Gráfico Yucatán

¿Se está borrando la memoria de Yucatán? La historia del “Oro Verde” y el legado ferroviario vuelven al debate

Entre el olvido de la historia regional en las aulas y las dudas sobre el futuro del Puerto de Progreso, surge un llamado para reconocer a quienes forjaron el desarrollo económico de Yucatán y preservar el legado de sus protagonistas.

Por Noé Peniche/OGY: Mérida, Yucatán.

A propósito de los recientes comentarios del Gobernador, Joaquín Díaz Mena, vale la pena retomar una reflexión que toca dos temas fundamentales para Yucatán: la enseñanza de su historia y el reconocimiento de quienes impulsaron el desarrollo económico de la entidad.

Durante varias generaciones, estudiantes yucatecos tuvieron la oportunidad de conocer la historia de su estado a través de obras como Geografía de Yucatán, de don Jaime Oroza Díaz, así como Historia de Yucatán, de los hermanos Peniche Vallado. Estos textos formaron parte de la educación de miles de alumnos en instituciones como la Escuela Orlando Cortés Alpuche y la centenaria Escuela Modelo.

Sin embargo, con el paso de los años y la centralización de los programas educativos nacionales, estos materiales fueron desplazados por libros de texto únicos, reduciendo significativamente el espacio destinado al conocimiento de la historia regional.

La consecuencia, aseguran diversos estudiosos y ciudadanos, es evidente: las nuevas generaciones conocen muy poco sobre los personajes, acontecimientos y procesos que dieron identidad al estado.

Entre los autores que marcaron una época también destacan los trabajos de Prudencio Patrón Peniche y de los propios Peniche Vallado, cuyas investigaciones documentaron buena parte de la evolución política, social y económica de Yucatán.

Pero la reflexión no se limita únicamente al ámbito educativo.

Cuando se revisa la historia del desarrollo ferroviario de la península, resulta imposible ignorar la participación del ingeniero campechano —entonces novohispano— Santiago Méndez Ibarra, considerado una figura determinante en la expansión de la infraestructura ferroviaria del sureste.

Tras participar en el trazado del Ferrocarril Mexicano entre Veracruz y la Ciudad de México, Méndez Ibarra llegó a Yucatán para integrarse a los proyectos que posteriormente formarían parte de los Ferrocarriles Unidos de Yucatán (FUY), colaborando en los primeros tramos ferroviarios entre Mérida y Progreso, además de fortalecer la conexión Mérida-Campeche.

Por ello, diversas voces consideran que el reconocimiento histórico debe compartirse entre quienes hicieron posible esa transformación, incluyendo a personajes como José Rendón Peniche, cuyo legado también permanece ligado al crecimiento ferroviario y portuario del estado.

¿Y qué ocurrirá con Puerto Progreso?

La reflexión adquiere mayor relevancia ante los proyectos ferroviarios que actualmente se desarrollan en Yucatán.

Hoy, los trabajos contemplan el enlace ferroviario de carga entre Poxilá y Paraíso, mientras que el proyecto de conexión hacia Puerto Progreso no forma parte de la etapa actual.

Esta situación ha generado interrogantes entre especialistas e historiadores.

La principal pregunta es inevitable: ¿podría Puerto Progreso dejar de desempeñar el papel estratégico que durante décadas lo convirtió en un puerto integral para el desarrollo económico de Yucatán?

La historia demuestra que el crecimiento del puerto fue posible gracias a la visión de quienes apostaron por conectarlo mediante el ferrocarril con el resto del estado y del país.

Hoy, cuando se construyen nuevas rutas logísticas, la discusión no solo gira en torno a la infraestructura del futuro, sino también a la importancia de preservar la memoria de quienes hicieron posible la bonanza económica del llamado “Oro Verde”, una etapa que marcó para siempre la historia de Yucatán…(OGY)

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