
En el discurso del Estado de la Unión presume logros ajenos y revictimiza la narrativa de seguridad

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De la redacción/OGY: Internacional.
En un ya característico despliegue de autoelogio, Donald Trump, presidente de Estados Unidos, elevó este martes el protagonismo de su gobierno hasta atribuirse la muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, supuesto líder del Cártel Jalisco Nueva Generación durante su discurso ante el Capitolio.
A pesar de que las autoridades mexicanas afirmaron que la operación en Tapalpa, Jalisco, fue planeada y ejecutada por las fuerzas armadas de México, con apoyo de inteligencia estadounidense y sin tropas estadounidenses en el terreno, Trump no perdió oportunidad para reclamar la caída del capo como si fuera una conquista propia.
“Lo hicimos nosotros… ¿o no?”
Durante su discurso del Estado de la Unión, Trump destacó entre una serie de logros la muerte de uno de los narcotraficantes más buscados por las autoridades internacionales, aunque con una precisión digna de una exageración mediática:
“Acabamos con uno de los peores líderes del narcotráfico”, aseguró el mandatario republicano, sin mencionar siquiera el nombre del capo y sin precisar que México lideró la operación.
Para muchos observadores, esta es una clásica muestra de recoger leña del árbol caído: adjudicarse un resultado que fue producto de la estrategia y ejecución de las fuerzas mexicanas, mientras se omite la verdad completa.
¿Estratégico o propagandístico?
Trump aprovechó el momento político para reforzar su narrativa de mano dura contra el crimen organizado y presumir su “estrategia militar” contra los cárteles, que él mismo ha calificado repetidamente de organizaciones terroristas extranjeras.
En su versión, la reducción en el contrabando de drogas y el abatimiento de figuras criminales son un sello de su administración… aunque en este caso, la realidad operativa en México cuenta otra historia: fue el Ejército mexicano quien lideró el operativo; el papel estadounidense se limitó a inteligencia técnica.
La historia real: una operación mexicana
El operativo que terminó con la muerte de Oseguera Cervantes (EL MENCHO) fue llevado a cabo por fuerzas especiales del Ejército de México. Gracias al seguimiento de inteligencia y al cerco militar, las tropas pudieron ubicar al capo en su escondite en la sierra de Jalisco y abatirlo durante su traslado hacia un centro médico.
Aunque se reconoció que hubo apoyo de inteligencia por parte de agencias estadounidenses, incluidas vía intercambio de datos, no hubo presencia directa de tropas de EE.UU. en el terreno, como han precisado funcionarios mexicanos.

¿Una victoria simbólica… o un truco mediático?
La muerte de El Mencho -considerado uno de los criminales más buscados en ambos países y objeto de recompensas millonarias por parte de agencias de justicia estadounidenses- supone un hito en la lucha contra el narcotráfico, pero no cierra el problema.
La violencia y los disturbios tras la operación han demostrado que su organización tiene estructuras profundas y descentralizadas que podrían desencadenar nuevas olas de confrontaciones.
Por ello, resultó notable que Trump, en vez de reconocer la complejidad de la cooperación bilateral o rendir homenaje al esfuerzo mexicano, optara por colocar la victoria en su vitrina personal.
En política internacional, el ruido puede ser distractor; pero los hechos no se doblan al marketing.
¿Triunfo de Estados Unidos? ¿Victoria de México?
Lo que está claro es esto: cuando se trata de seguridad y soberanía, mezclar propaganda con geopolítica puede ser menos efectivo que reconocer colaboraciones genuinas.
Y en este caso, México marcó la diferencia en el terreno… mientras Trump recogía los frutos del árbol que él mismo no plantó…(OGY)