
Venezuela cae, México avanza
México no pide permiso: petróleo, soberanía y el enojo eterno de Washington
Donald Trump vuelve a amenazar, mientras Estados Unidos se incomoda cuando América Latina decide sin su aval
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De la redacción/OGY: Nacional:
Cada vez que México toma una decisión soberana que no pasa por el filtro de Washington, el guion se repite: advertencias, titulares alarmistas y la sombra de Donald Trump agitando el discurso del castigo.
Esta vez, el pretexto es Cuba; el fondo, como siempre, es el mismo: Estados Unidos no tolera que México actúe sin pedir permiso.
En 2025, México se consolidó como el principal proveedor de petróleo de la isla caribeña, desplazando a una Venezuela asfixiada por sanciones y bloqueos impulsados precisamente desde Estados Unidos.
El dato es contundente: más del 40 por ciento del crudo que recibe Cuba hoy proviene de México, una cifra que incomoda más por su significado político que por su volumen energético.
El enojo no es técnico ni económico, es ideológico. Para la narrativa estadounidense —alimentada por figuras como Trump— cualquier relación con Cuba es presentada como una afrenta, como si América Latina siguiera siendo un patio trasero con permiso condicionado.
Donald Trump, especialista en amenazas y castigos, vuelve a colocarse como juez internacional, ignorando que México no viola ninguna ley internacional al comerciar con Cuba. Lo que sí viola Washington, desde hace décadas, es el derecho de un pueblo a vivir sin bloqueos ni asfixia económica.
Mientras Venezuela redujo en más de 60 por ciento sus envíos de crudo a Cuba respecto a 2023, México incrementó los suyos de manera significativa. No por capricho, sino porque el vacío energético que deja el castigo estadounidense alguien tenía que llenarlo.
Rusia también aparece como proveedor, lo que confirma una realidad incómoda para la Casa Blanca: el mundo ya no gira alrededor de Estados Unidos, y América Latina empieza a tomar decisiones propias, aunque eso provoque berrinches en Florida o discursos incendiarios en campaña.
Pemex, pérdidas y el debate real
Las críticas internas no tardaron en aparecer. Reportes financieros advierten que los envíos de petróleo a Cuba han generado pérdidas para Pemex y han incrementado la deuda de filiales como Gasolinas del Bienestar. El debate es válido y necesario: ¿cómo se financia la solidaridad internacional sin afectar las finanzas públicas?
Pero una cosa es discutir eficiencia y otra muy distinta alinearse al discurso de presión estadounidense, que pretende usar las cifras como arma política para frenar cualquier gesto de autonomía mexicana.
Cuando Donald Trump habla de “riesgos” y “provocaciones”, no se refiere a la democracia ni a los derechos humanos. Se refiere a la pérdida de control. A que México, por primera vez en mucho tiempo, no actúa como subordinado automático.
La verdadera molestia de Estados Unidos no es el petróleo que llega a Cuba, sino el mensaje que lo acompaña: México decide por sí mismo, incluso cuando eso incomoda al poder del norte.
México puede -y debe- revisar el impacto financiero de sus decisiones energéticas. Pero también debe tener claro algo fundamental: ceder ante la presión de Trump y su visión imperial sería mucho más caro que cualquier barril enviado a La Habana.
Porque cuando un país deja de ejercer su soberanía por miedo a la “ira” de otro, el problema ya no es económico: es histórico, político y profundamente moral, y esa factura, México ya la pagó demasiadas veces…(OGY)
