Ayuntamiento endurecerá sanciones contra talleres, negocios y comercios

Aceites automotrices, grasas de cocina y aguas jabonosas terminan en calles y alcantarillas; Mérida prepara mano dura contra negocios reincidentes.

Autoridades advierten que los aceites automotrices, grasas de fritangas y aguas jabonosas están contribuyendo al taponamiento de rejillas y al agravamiento de las inundaciones en la ciudad

José Pallotta/OGY: Mérida, Yucatán.

Mérida enfrenta cada temporada de lluvias un problema que va más allá de las precipitaciones extraordinarias. Detrás de muchas calles anegadas y sistemas de drenaje colapsados existe una práctica cotidiana que poco a poco está cerrando el paso natural del agua pluvial: el vertimiento irresponsable de aceites, grasas y aguas residuales en la vía pública y en las alcantarillas.

Ante esta situación, la alcaldesa Cecilia Patrón Laviada anunció que el Ayuntamiento de Mérida trabaja en una reforma reglamentaria que permitirá no solo imponer multas, sino también clausurar establecimientos que continúen contaminando la infraestructura urbana y el manto freático mediante el desecho inadecuado de residuos.

Durante su conferencia semanal, la presidenta municipal explicó que actualmente se encuentra en proceso la modificación del reglamento correspondiente, con el objetivo de fortalecer las sanciones contra quienes insistan en utilizar las calles, banquetas, rejillas y pozos colectores como destinos finales de grasas, aceites y aguas contaminadas.

Talleres mecánicos bajo la lupa

Uno de los sectores señalados indirectamente por esta problemática son los cientos de talleres automotrices que operan en colonias y fraccionamientos de la ciudad.

En numerosos casos, aceites usados, lubricantes, grasas y residuos mecánicos terminan escurriendo hacia las calles y laterales de banquetas. Con el paso del tiempo, estos contaminantes forman una capa impermeable que dificulta la filtración del agua y contribuye al sellado de los sistemas de captación pluvial.

Durante las lluvias, estos residuos son arrastrados hacia las rejillas y pozos, donde se adhieren a otros materiales y terminan formando verdaderos tapones que reducen la capacidad de desagüe.

Las fritangas también generan un impacto ambiental

A esta problemática se suma la actividad de numerosos puestos de comida que diariamente elaboran productos fritos como salbutes, panuchos, empanadas y carnes.

Aunque representan una importante fuente de ingresos para muchas familias, las autoridades buscan generar conciencia sobre la disposición final de los aceites utilizados en la preparación de alimentos.

Con frecuencia, al concluir sus jornadas, algunos comerciantes desechan aceite quemado directamente sobre calles, banquetas o alcantarillas. A ello se agregan las aguas jabonosas y grasosas utilizadas para lavar sartenes, ollas, parrillas y utensilios de cocina.

Estos residuos, además de contaminar el subsuelo y el acuífero yucateco, favorecen la acumulación de grasa en rejillas y conductos, reduciendo su funcionamiento precisamente cuando más se necesitan: durante las lluvias intensas.

No solo los negocios, también los hogares

La alcaldesa adelantó que las nuevas disposiciones podrían extenderse en un futuro a los hogares que viertan de manera constante grasas, aceites de cocina y aguas jabonosas directamente al drenaje o a la vía pública.

Aunque los detalles de estas medidas aún están en análisis, el objetivo es construir una cultura de corresponsabilidad ciudadana que permita proteger tanto el medio ambiente como la infraestructura urbana.

Cecilia Patrón reconoció que el problema se ha vuelto cada vez más delicado, pues a pesar de los constantes llamados realizados por el Ayuntamiento, muchas personas continúan realizando estas prácticas.

Por ello, la administración municipal considera que las multas ya no son suficientes y que es momento de aplicar medidas más severas, incluyendo la clausura temporal o definitiva de establecimientos reincidentes.

La estrategia busca atacar dos problemas al mismo tiempo: la contaminación del manto freático, considerado uno de los tesoros naturales más importantes de Yucatán, y el taponamiento de la infraestructura pluvial que contribuye a los encharcamientos e inundaciones que afectan a miles de familias durante cada temporada de lluvias.

La advertencia está lanzada: para las autoridades, las lluvias no son el único factor detrás de las inundaciones. La acumulación de aceites, grasas y residuos vertidos irresponsablemente en calles y alcantarillas también está pasando factura a la ciudad…(OGY)

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