Rolando Zapata plantea un marco legal que permita aprovechar el potencial de la IA sin desplazar a los especialistas ni poner en riesgo el bienestar emocional de las personas
José Pallotta/OGY: Mérida, Yucatán.
En una era donde la inteligencia artificial avanza a una velocidad sin precedentes y comienza a formar parte de la vida cotidiana de millones de personas, México enfrenta el desafío de construir un marco legal que impulse la innovación tecnológica sin sacrificar la salud mental ni los derechos humanos.
Ese fue el eje central de la conferencia magistral impartida por Rolando Zapata Bello, presidente de la Comisión de Inteligencia Artificial del Senado de la República, durante la International Conference on Artificial Intelligence for Mental Health (ICAIMH 2026), celebrada en la Facultad de Psicología de la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY).
Ante cerca de 200 investigadores, académicos, especialistas y estudiantes, el legislador expuso que el desarrollo de la inteligencia artificial representa una de las transformaciones más profundas del siglo XXI, pero advirtió que su crecimiento debe ir acompañado de regulación, evidencia científica y supervisión humana.
Durante la ponencia titulada “Un Marco Normativo para la Inteligencia Artificial y los Riesgos para la Salud Mental en la Era Digital”, Zapata Bello dejó claro que las plataformas conversacionales, asistentes virtuales y herramientas basadas en inteligencia artificial pueden fortalecer los servicios de salud, facilitar diagnósticos preliminares e incluso ampliar el acceso a orientación psicológica.
Sin embargo, enfatizó que ninguna tecnología debe sustituir el juicio clínico, la experiencia profesional ni la intervención de psicólogos, psiquiatras y especialistas en salud mental.
“La inteligencia artificial debe complementar el trabajo humano, nunca reemplazarlo”, sostuvo.
Una generación hiperconectada enfrenta nuevos riesgos
El senador explicó que actualmente más de 97 millones de mexicanos utilizan internet, una realidad que ha revolucionado la educación, la comunicación, el entretenimiento y la productividad.
No obstante, alertó que el crecimiento acelerado de las plataformas digitales también ha abierto nuevos desafíos para la salud emocional de la población, entre ellos:
- Sobreestimulación digital.
- Dependencia tecnológica.
- Comparación constante en redes sociales.
- Pérdida de la atención profunda.
- Desinformación.
- Manipulación mediante algoritmos.
Afirmó que estos fenómenos están modificando la forma en que las personas interactúan con el mundo y consigo mismas, especialmente entre adolescentes y jóvenes.
Durante su exposición presentó indicadores que reflejan la dimensión del problema.
Recordó que el 29.6 por ciento de los adolescentes mexicanos de entre 10 y 19 años presenta síntomas depresivos, mientras que los suicidios en el país aumentaron de 2 mil 603 casos en 1994 a 9 mil 51 en 2024, lo que representa un crecimiento cercano al 248 por ciento.
Para el legislador, estas cifras evidencian la necesidad de profundizar la investigación científica sobre el impacto que las tecnologías digitales y la inteligencia artificial tienen en la salud mental.
La IA ya comienza a ocupar el lugar de un consejero emocional
Uno de los temas que mayor preocupación generó durante la conferencia fue el incremento del uso de plataformas de inteligencia artificial como acompañamiento emocional.
El ex gobernador de Yucatán, Zapata Bello citó estudios que indican que uno de cada once universitarios mexicanos ha recurrido a sistemas de IA para enfrentar ansiedad, estrés o depresión, muchas veces sin supervisión médica o psicológica.
Consideró que esta tendencia representa un nuevo reto para las políticas públicas, ya que los algoritmos carecen de responsabilidad ética, empatía clínica y capacidad para intervenir ante una crisis emocional.
El presidente de la Comisión de Inteligencia Artificial del Senado explicó que actualmente se trabaja en la construcción de una legislación moderna, flexible y basada en riesgos, inspirada en las mejores prácticas internacionales.
El objetivo, dijo, es impulsar el desarrollo tecnológico sin obstaculizar la innovación, pero estableciendo límites claros para proteger la privacidad, la salud, la seguridad y los derechos fundamentales de la población.
Añadió que el futuro de la inteligencia artificial dependerá no solo del avance tecnológico, sino también de la capacidad de los gobiernos para generar normas responsables.
El reto del futuro será mantener el control humano
Como reflexión final, Rolando Zapata afirmó que la inteligencia artificial tiene el potencial de transformar positivamente la medicina, la educación y múltiples áreas del conocimiento, pero insistió en que el ser humano debe seguir ocupando el centro de las decisiones.
“El desafío no es frenar la innovación, sino establecer reglas claras y salvaguardas que permitan un desarrollo responsable de la inteligencia artificial, siempre con evidencia científica y supervisión humana.”
Análisis
La inteligencia artificial dejó de ser una promesa del futuro para convertirse en una realidad que ya influye en las decisiones, emociones y relaciones humanas.
El siguiente gran debate no será qué tan poderosa puede llegar a ser esta tecnología, sino qué tan preparados estarán los gobiernos, las universidades y la sociedad para garantizar que su evolución mantenga un principio irrenunciable: la tecnología debe estar al servicio de las personas, nunca por encima de ellas…(OGY)![]()


